sábado, 10 de octubre de 2009

Mi confrontación con la docencia

Mi confrontación...
Mi nombre es Maritza Barrera Chávez estudié la licenciatura de Periodismos y Comunicación Colectiva en la UNAM, comencé a impartir clases en 1995 en el Plantel 1 El Rosario, en el área de Lenguaje y Comunicación con las asignaturas de Taller de lectura y redacción y Taller de análisis de la comunicación. Tal vez como algunos compañeros, copié la forma de enseñar de algunos profesores que dejaron una grata huella en mi vida escolar, especialmente en la universidad. Con el tiempo me di cuenta que no era lo idóneo y comencé a tomar cursos para mejorar.
Ahora el semestre y cada una de las clases son planeadas; tanto en tiempo, temas, materiales, evaluaciones, etc. A cada una de las clases les di una estructura: retroalimentación, orden del día (lista de actividades de la clase), explicación de los temas, ejercicios, tareas, entre otras. Mi clase en general es expositiva, pues en ocasiones los alumnos realizan actividades y entregan productos. Con el objetivo de que los estudiantes aprendieran conceptos y elaborar actividades para ponerlas en práctica en todas las asignaturas y tal vez en la vida cotidiana. Las asignaturas de mi área ayudan a comprender, analizar, reflexionar, investigar sobre un tema. La serie de actividades que se planeaban en la estrategia de enseñanza aprendizaje están sujetas a desarrollar aprendizajes, que apoyan al estudiante a conocer otras disciplinas. De alguna los contenidos de las asignaturas auxilian a otras, pues en ellas se redactan textos, se comprenden escritos, se expresa de manera oral y aprende a escuchar comentarios y opiniones. En pocas palabras se ponen en constante ejercicio las habilidades comunicativas, sin embargo no se llega a la meta, ya que los programas tienen demasiados aprendizajes y no hay suficiente tiempo para practicar constantemente. Se pretende lograr un estudiante con cierto dominio de conocimientos y habilidades.
El enfoque por competencias ofrece una alternativa de aprendizaje, está en nosotros que se aplique en el salón de clases, por ello tenemos que comprender sus características.

Hasta pronto
Maritza Barrera Chávez.

Los saberes de nuestros alumnos


Mi aventura de ser maestra...

El texto “La aventura de ser maestro” me hizo recordar mis inicios como maestra, también sentí temor al enfrentarme con un grupo numeroso de jóvenes de quinto semestre que se preguntaban si yo era la nueva maestra pues estaba (sigo siendo) joven, me preocupaba conocer y explicar los contenidos temáticos de la asignatura. También transpiré involuntariamente. Y me preguntaba si mis clases estaban mejorando, o de plano dejaba por la paz ésta noble profesión. El caso es que ya tengo trece años en el Colegio de Bachilleres. Quiero mencionarles que nunca pensé que la carrera docente fuera un malestar. Pues a mi me gustaba y me sigue gustando la enseñanza, claro que me di cuenta que me faltaban estrategias, dinámicas, materiales didácticos y todo aquello que se vincula con las clases. Y he participado en diferentes cursos con la finalidad de aprender y mejorar.
El documento tiene diversos puntos de discusión, sin embargo me agradaron las reflexiones sobre pensar y sentir y hacer pensar y sentir. La atmosfera en el salón de clases es esencial. El objetivo es ser maestro de la humanidad…
También me hace replantear el sentido de las clases, qué les voy aportar, qué espero conseguir de que les va a servir, cuál es su realidad, etc. Mi compromiso sigue latente, por eso en el ánimo de conocer más sobre la reforma y de saber hacia donde vamos me inscribí a ésta especialización, por eso hoy me resulta muy agradable encontrar este tipo de experiencias, y sobre todo tener la libertad de decir no lo he realizado muy bien mi trabajo, pero se presenta la oportunidad de mejorar.
Cuando los alumnos cambian de semestre y nos buscan para hablar sobre situaciones personales, reflexionas sobre la influencia positiva que les has dejado… entonces sonríes y lo vuelves a intentar.
Atte
Maritza Barrera